22 de mayo de 2019

Rosario Meditado. Misterios Luminosos. La institución de la Eucaristía



Misterios Luminosos
La institución de la Eucaristía
Haced esto en memoria mía (Lc 22,19)

Reflexión 

Misterio de luz es, por fin, la institución de la Eucaristía, en la cual Cristo se hace alimento con su Cuerpo y su Sangre bajo las especies del pan y del vino, dando testimonio de su amor por la humanidad « hasta el extremo » y por cuya salvación se ofrecerá en sacrificio.
(Juan Pablo II, Rosarium Virginis Mariae, 21)

«Sacramento del amor». Sí, en la Eucaristía Cristo ha querido darnos su amor, que le impulsó a ofrecer en la cruz la vida por nosotros. En la última Cena, lavando los pies a sus discípulos, Jesús nos dejó el mandamiento del amor: «Como yo os he amado, así amaos también vosotros los unos a los otros». Pero dado que esto es posible sólo permaneciendo unidos a Él, como sarmientos a la vid, eligió quedarse Él mismo entre nosotros en la Eucaristía para que nosotros podamos permanecer en Él. Cuando, por lo tanto, nos alimentamos con fe de su Cuerpo y de su Sangre, su amor pasa a nosotros y nos hace capaces a nuestra vez de dar la vida por los hermanos. De aquí brota la alegría cristiana, la alegría del amor.
(Benedicto XVI. Ángelus,18 de marzo de 2007)

 Ante todo, hemos de amar la Santa Misa que debe ser el centro de nuestro día. Si vivimos bien la Misa, ¿cómo no continuar luego el resto de la jornada con el pensamiento en el Señor, con la comezón de no apartarnos de su presencia, para trabajar como El trabajaba y amar como El amaba? Aprendemos entonces a agradecer al Señor esa otra delicadeza suya: que no haya querido limitar su presencia al momento del Sacrificio del Altar, sino que haya decidido permanecer en la Hostia Santa que se reserva en el Tabernáculo, en el Sagrario.
Os diré que para mí el Sagrario ha sido siempre Betania, el lugar tranquilo y apacible donde está Cristo, donde podemos contarle nuestras preocupaciones, nuestros sufrimientos, nuestras ilusiones y nuestras alegrías, con la misma sencillez y naturalidad con que le hablaban aquellos amigos suyos, Marta, María y Lázaro. Por eso, al recorrer las calles de alguna ciudad o de algún pueblo, me da alegría descubrir, aunque sea de lejos, la silueta de una iglesia; es un nuevo Sagrario, una ocasión más de dejar que el alma se escape para estar junto al Señor Sacramentado.
(San Josemaría Escrivá)

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Publicado por: Acción Católica General de Madrid - miércoles, mayo 22, 2019

Rosario Meditado. Misterios Luminosos. La transfiguración de Jesús



Misterios Luminosos
La transfiguración de Jesús
Se transfiguró delante de ellos, y su rostro resplandecía como el sol, y sus vestidos se volvieron blancos como la luz (Mt 17,2)

Reflexión 

Seis días después, Jesús se llevó con él a Pedro, a Santiago y a Juan su hermano, y los condujo a un monte alto, a ellos solos. Y se transfiguró ante ellos, de modo que su rostro se puso resplandeciente como el sol, y sus vestidos blancos como la luz. (Mt 17, 1-2)
Misterio de luz por excelencia es la Transfiguración, que según la tradición tuvo lugar en el Monte Tabor. La gloria de la Divinidad resplandece en el rostro de Cristo, mientras el Padre lo acredita ante los apóstoles extasiados para que lo escuchen y se dispongan a vivir con Él el momento doloroso de la Pasión, a fin de llegar con Él a la alegría de la Resurrección y a una vida transfigurada por el Espíritu Santo.
(Juan Pablo II, Rosarium Virginis Mariae, 21)

El amor de Cristo crucificado (...) Este amor es lo que blanquea nuestros vestidos sucios, lo que hace veraz e ilumina nuestra alma obscurecida; lo que, a pesar de todas nuestras tinieblas, nos transforma a nosotros mismos en "luz en el Señor".
(Benedicto XVI Santa Misa Crismal, Jueves Santo, 5 de abril de 2007)

El reino de los cielos se alcanza a viva fuerza, y los que la hacen son los que lo arrebatan. Esa fuerza no se manifiesta en violencia contra los demás: es fortaleza para combatir las propias debilidades y miserias, valentía para no enmascarar las infidelidades personales, audacia para confesar la fe también cuando el ambiente es contrario. ¿Avanzo en mi fidelidad a Cristo?, ¿en deseos de santidad?, ¿en generosidad apostólica en mi vida diaria, en mi trabajo ordinario entre mis compañeros de profesión? Cada uno, sin ruido de palabras, que conteste a esas preguntas, y verá cómo es necesaria una nueva transformación, para que Cristo viva en nosotros, para que su imagen se refleje limpiamente en nuestra conducta.
(San Josemaría Escrivá)

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Publicado por: Acción Católica General de Madrid - miércoles, mayo 22, 2019

18 de mayo de 2019

Rosario Meditado. Misterios Gloriosos. La coronación de María como Reina de todo lo creado



Misterios Gloriosos
La coronación de María como Reina de todo lo creado
Un gran signo apareció en el cielo: una mujer vestida del sol y la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza (Ap 12,2)

Reflexión 

Finalmente, en la visión de María ensalzada por todas las criaturas, celebramos el misterio escatológico de una humanidad rehecha en Cristo en unidad perfecta, sin divisiones ya ni otra rivalidad que no sea la de aventajarse en amor uno a otro. Porque Dios es Amor.
(Juan Pablo II, Angelus del 6 de noviembre de 1983).

 Llénate de seguridad: nosotros tenemos por Madre, a la Madre de Dios, la Santísima Virgen María, Reina del Cielo y del Mundo. María, la Madre santa de nuestro Rey, la Reina de nuestro corazón, cuida de nosotros como sólo Ella sabe hacerlo.
Santa María, Reina de todos los que suspiran por dar a conocer el amor de tu Hijo: tú que tanto entiendes de nuestras miserias, pide perdón por nuestra vida; por lo que en nosotros podría haber sido fuego y ha sido cenizas; por la luz que dejó de iluminar; por la sal que se volvió insípida. Madre de Dios, omnipotencia suplicante: tráenos, con el perdón, la fuerza para vivir verdaderamente de esperanza y de amor, para poder llevar a los demás la fe de Cristo.
(San Josemaría Escrivá)

María fue elevada en cuerpo y alma a la gloria del cielo, y con Dios es reina del cielo y de la tierra. ¿Acaso así está alejada de nosotros? Al contrario. Precisamente al estar con Dios y en Dios, está muy cerca de cada uno de nosotros. Cuando estaba en la tierra, sólo podía estar cerca de algunas personas. Al estar en Dios, que está cerca de nosotros, más aún, que está "dentro" de todos nosotros, María participa de esta cercanía de Dios. Al estar en Dios y con Dios, María está cerca de cada uno de nosotros, conoce nuestro corazón, puede escuchar nuestras oraciones, puede ayudarnos con su bondad materna. Nos ha sido dada como "madre" -así lo dijo el Señor-, a la que podemos dirigirnos en cada momento. Ella nos escucha siempre, siempre está cerca de nosotros; y, siendo Madre del Hijo, participa del poder del Hijo, de su bondad. Podemos poner siempre toda nuestra vida en manos de esta Madre, que siempre está cerca de cada uno de nosotros.
(Benedicto XVI. Homilía de la Solemnidad de la Asunción 15 de agosto de 2005)

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Publicado por: Acción Católica General de Madrid - sábado, mayo 18, 2019

Rosario Meditado. Misterios Gozosos. Jesús perdido y encontrado en el templo



Misterios Gozosos
Jesús perdido y encontrado en el templo
¿Por qué me buscábais? ¿No sabíais que yo tenía que estar en las cosas de mi Padre? (Lc 2, 49)

Reflexión 

Gozoso y dramático al mismo tiempo es también el episodio de Jesús de 12 años en el templo. Aparece con su sabiduría divina mientras escucha y pregunta, y ejerciendo sustancialmente el papel de quien enseña. La revelación de su misterio de Hijo, dedicado enteramente a las cosas del Padre, anuncia aquella radicalidad evangélica que, ante las exigencias absolutas del Reino, cuestiona hasta los más profundos lazos de afecto humano. José y María mismos, sobresaltados y angustiados, no comprendieron sus palabras.
(San Juan Pablo II, Rosarium Virginis Mariae, 20)

 La fe católica ha sabido reconocer en María un signo privilegiado del amor de Dios: Dios nos llama ya ahora sus amigos, su gracia obra en nosotros, nos regenera del pecado, nos da las fuerzas para que, entre las debilidades propias de quien aún es polvo y miseria, podamos reflejar de algún modo el rostro de Cristo. No somos sólo náufragos a los que Dios ha prometido salvar, sino que esa salvación obra ya en nosotros. Nuestro trato con Dios no es el de un ciego que ansía la luz pero que gime entre las angustias de la oscuridad, sino el de un hijo que se sabe amado por su Padre.
María, Madre nuestra, Auxilio de los cristianos, Refugio de los pecadores: intercede ante tu Hijo, para que nos envíe al Espíritu Santo, que despierte en nuestros corazones la decisión de caminar con paso firme y seguro.
(San Josemaria Escrivá)

Pidamos al Señor que nos ayude a comprender cada vez más profundamente este misterio maravilloso, a amarlo cada vez más y, en él, a amarlo cada vez más a Él mismo. Pidámosle que nos atraiga cada vez más hacia sí mismo con la sagrada Comunión. Pidámosle que nos ayude a no tener nuestra vida sólo para nosotros mismos, sino a entregársela a él y así actuar junto con él, a fin de que los hombres encuentren la vida, la vida verdadera, que sólo puede venir de quien es el camino, la verdad y la vida.
(Benedicto XVI. Homilía del Jueves Santo, 5 de abril de 2007)

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Publicado por: Acción Católica General de Madrid - sábado, mayo 18, 2019

15 de mayo de 2019

Rosario Meditado. Misterios Dolorosos. Jesús muere en la cruz



Misterios Dolorosos
Jesús muere en la cruz
Dijo:"Está cumplido". E, inclinando la cabeza, entregó el espíritu. (Jn 19, 30)

Reflexión 

Siervo del Padre, Primogénito entre muchos hermanos, Cabeza de la humanidad, transforma el padecimiento humano en oblación agradable a Dios, en sacrificio que redime. El es el Cordero que quita el pecado del mundo, el Testigo fiel, que capitula en sí y hace meritorio todo martirio. (San Juan Pablo II: Angelus del 30 de octubre, 1983).

 La enseñanza cristiana sobre el dolor no es un programa de consuelos fáciles. Es, en primer término, una doctrina de aceptación de ese padecimiento, que es de hecho inseparable de toda vida humana.
Ante las pesadumbres, el cristiano sólo tiene una respuesta auténtica, una respuesta que es definitiva: Cristo en la Cruz, Dios que sufre y que muere, Dios que nos entrega su Corazón, que una lanza abrió por amor a todos. Nuestro Señor abomina de las injusticias, y condena al que las comete. Pero, como respeta la libertad de cada individuo, permite que las haya. Dios Nuestro Señor no causa el dolor de las criaturas, pero lo tolera porque —después del pecado original— forma parte de la condición humana. Sin embargo, su Corazón lleno de Amor por los hombres le hizo cargar sobre sí, con la Cruz, todas esas torturas: nuestro sufrimiento, nuestra tristeza, nuestra angustia, nuestra hambre y sed de justicia.
La escena del Calvario proclama a todos, que las aflicciones han de ser santificadas si vivimos unidos a la Cruz.
(San Josemaría Escrivá)

En el misterio de la Cruz se revela enteramente el poder irrefrenable de la misericordia del Padre celeste. Para reconquistar el amor de su criatura, Él aceptó pagar un precio muy alto: la sangre de su Hijo Unigénito. La muerte, que para el primer Adán era signo extremo de soledad y de impotencia, se transformó de este modo en el acto supremo de amor y de libertad del nuevo Adán.
(Benedicto XVI Mensaje para la Cuaresma 2007)


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Publicado por: Acción Católica General de Madrid - miércoles, mayo 15, 2019

Rosario Meditado. Misterios Luminosos. El anuncio del Reino, invitando a la conversión



Misterios Luminosos
El anuncio del Reino, invitando a la conversión
Jesús les dijo:"venid en pos de mi y os haré pescadores de hombres". Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.  (Mc 1, 17-18)

Reflexión 

Misterio de luz es la predicación con la cual Jesús anuncia la llegada del Reino de Dios e invita a la conversión, perdonando los pecados de quien se acerca a Él con humilde fe, iniciando así el ministerio de misericordia que Él continuará ejerciendo hasta el fin del mundo, especialmente a través del sacramento de la Reconciliación confiado a la Iglesia. (Juan Pablo II, Rosarium Virginis Mariae, 21).

Si te decides —sin rarezas, sin abandonar el mundo, en medio de tus ocupaciones habituales— a entrar por estos caminos de contemplación, enseguida te sentirás amigo del Maestro, con el divino encargo de abrir los senderos divinos de la tierra a la humanidad entera. Sí, con esa labor tuya contribuirás a que se extienda el reinado de Cristo en todos los continentes. Y se sucederán, una tras otra, las horas de trabajo ofrecidas por las lejanas naciones que nacen a la fe, por los pueblos de oriente impedidos bárbaramente de profesar con libertad sus creencias, por los países de antigua tradición cristiana donde parece que se ha oscurecido la luz del Evangelio y las almas se debaten en las sombras de la ignorancia... Entonces, ¡qué valor adquiere esa hora de trabajo!, ese continuar con el mismo empeño un rato más, unos minutos más, hasta rematar la tarea. Conviertes, de un modo práctico y sencillo, la contemplación en apostolado, como una necesidad imperiosa del corazón, que late al unísono con el dulcísimo y misericordioso Corazón de Jesús, Señor Nuestro.
(San Josemaría Escrivá)

¿Qué es en realidad convertirse? Convertirse quiere decir buscar a Dios, caminar con Dios, seguir dócilmente las enseñanzas de su Hijo, Jesucristo; convertirse no es un esfuerzo para realizarse uno mismo, porque el ser humano no es el arquitecto del propio destino. Nosotros no nos hemos hecho a nosotros mismos. Por ello, la autorrealización es una contradicción y es demasiado poco para nosotros. Tenemos un destino más alto. Podríamos decir que la conversión consiste precisamente en no considerarse en «creadores» de sí mismos, descubriendo de este modo la verdad, porque no somos autores de nosotros mismos. (...) Conversión consiste en aceptar libremente y con amor que dependemos totalmente de Dios, nuestro verdadero Creador, que dependemos del amor.
(Audiencia del miércoles, 21 de febrero de 2007)


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Publicado por: Acción Católica General de Madrid - miércoles, mayo 15, 2019

Rosario Meditado. Misterios Gloriodos. La asunción de María al cielo



Misterios Gloriosos
La asunción de María al cielo
La Inmaculada Madre de Dios y siempre Virgen María, terminado el curso de su vida terrenal, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria del cielo. (Pío XII, Constitución Munificentisimus Deus, 1 de noviembre de 1950)

Reflexión 

En la gloria de la Virgen elevada al cielo, contemplamos entre otras cosas la sublimación real de los vínculos de la sangre y los afectos familiares, pues Cristo glorificó a María no sólo por ser inmaculada y arca de la presencia divina, sino también por honrar a su Madre como Hijo. No se rompen en el cielo los vínculos santos de la tierra; por el contrario, en los cuidados de la Virgen Madre elevada para ser abogada y protectora nuestra y tipo de la Iglesia victoriosa, descubrimos también el modelo inspirador del amor solícito de nuestros queridos difuntos hacia nosotros, amor que la muerte no destruye, sino que acrecienta a la luz de Dios.
(Juan Pablo II, Angelus del 6 de noviembre de 1983).


María ha sido llevada por Dios, en cuerpo y alma, a los cielos. Hay alegría entre los ángeles y entre los hombres. ¿Por qué este gozo íntimo que advertimos hoy, con el corazón que parece querer saltar del pecho, con el alma inundada de paz? Porque celebramos la glorificación de nuestra Madre y es natural que sus hijos sintamos un especial júbilo, al ver cómo la honra la Trinidad Beatísima. La fiesta de la Asunción de Nuestra Señora nos propone la realidad de una esperanza gozosa. Somos aún peregrinos, pero Nuestra Madre nos ha precedido y nos señala ya el término del sendero: nos repite que es posible llegar y que, si somos fieles, llegaremos. Porque la Santísima Virgen no sólo es nuestro ejemplo: es auxilio de los cristianos. Y ante nuestra petición no sabe ni quiere negarse a cuidar de sus hijos con solicitud maternal.
(San Josemaría Escrivá)


Al contemplar a María en la gloria celestial, comprendemos también que la tierra no es nuestra patria definitiva y que, si vivimos constantemente orientados hacia los bienes eternos, un día compartiremos su misma gloria. Por este motivo, a pesar de las miles dificultades cotidianas, no tenemos que perder la serenidad ni la paz. El signo luminoso de la Asunción al cielo resplandece todavía más cuando parece que en el horizonte se agolpan sombras tristes de dolor y de violencia. Estamos seguros: desde lo alto, María sigue nuestros pasos con dulce trepidación, nos da serenidad en la hora de la oscuridad y de la tempestad, nos da seguridad con su mano maternal. Apoyados en esta convicción, continuamos con confianza nuestro camino de compromiso cristiano allá donde nos lleva la Providencia.
(Benedicto XVI Audiencia del miércoles, 16 de agosto de 2006)


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Publicado por: Acción Católica General de Madrid - miércoles, mayo 15, 2019

14 de mayo de 2019

Rosario Meditado. Misterios Dolorosos. Jesús cargado con la cruz



Misterios Dolorosos
Jesús cargado con la cruz
Tomaron a Jesús, y, cargando él mismo con la cruz salió al sitio llamado " de la Calavera" ( que en hebreo se dice Gólgota). (Jn 19, 16 - 17)

Reflexión 

En el camino doloroso y en el Gólgota está la Madre, la primera Mártir. Y nosotros, con el corazón de la Madre, a la cual desde la cruz entregó en testamento a cada uno de los discípulos y a cada uno de los hombres, contemplamos conmovidos los padecimientos de Cristo, aprendiendo de El la obediencia hasta la muerte, y muerte de cruz; aprendiendo de Ella a acoger a cada hombre como hermano, para estar con Ella junto a las innumerables cruces en las que el Señor de la gloria todavía está injustamente enclavado, no en su Cuerpo glorioso, sino en los miembros dolientes de su Cuerpo místico.
(Juan Pablo II: Angelus del 30 de octubre, 1983).

Es necesario que te decidas voluntariamente a cargar con la cruz. Si no, dirás con la lengua que imitas a Cristo, pero tus hechos lo desmentirán; así no lograrás tratar con intimidad al Maestro, ni lo amarás de veras. Urge que los cristianos nos convenzamos bien de esta realidad: no marchamos cerca del Señor cuando no sabemos privarnos espontáneamente de tantas cosas que reclaman el capricho, la vanidad, el regalo, el interés... No debe pasar una jornada sin que la hayas condimentado con la gracia y la sal de la mortificación. Y desecha esa idea de que estás, entonces, reducido a ser un desgraciado. Pobre felicidad será la tuya, si no aprendes a vencerte a ti mismo, si te dejas aplastar y dominar por tus pasiones y veleidades, en vez de tomar tu cruz gallardamente.
(San Josemaría Escrivá)

Asumió nuestra pobre y frágil carne para compartir con nosotros el fatigoso camino de la vida terrena. Con todo, en compañía de Jesús este fatigoso camino se transforma en un camino de alegría. Caminemos juntamente con Jesús, caminemos con él.
(Benedicto XVI, Audiencia general del 3 de enero de 2007)


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Publicado por: Acción Católica General de Madrid - martes, mayo 14, 2019

13 de mayo de 2019

Rosario Meditado. Misterios Gozosos La presentación de Jesús en el templo.



Misterios Gozosos
La presentación de Jesús en el templo
Según la ley de Moisés, lo llevaron a Jerusalén para presentarlo a Señor (Lc 2, 22)

Reflexión 

(…) ya los dos últimos misterios, aun conservando el sabor de la alegría, anticipan indicios del drama. En efecto, la presentación en el templo, a la vez que expresa la dicha de la consagración y extasía al viejo Simeón, contiene también la profecía de que el Niño será «señal de contradicción» para Israel y de que una espada traspasará el alma de la Madre. 
(Juan Pablo II, Rosarium Virginis Mariae, 2)


La primera persona que se asocia a Cristo en el camino de la obediencia, de la fe probada y del dolor compartido, es su madre, María. (...) su papel en la historia de la salvación no termina en el misterio de la Encarnación, sino que se completa con la amorosa y dolorosa participación en la muerte y resurrección de su Hijo. Al llevar a su Hijo a Jerusalén, la Virgen Madre lo ofrece a Dios como verdadero Cordero que quita el pecado del mundo; lo pone en manos de Simeón y Ana como anuncio de redención; lo presenta a todos como luz para avanzar por el camino seguro de la verdad y del amor.
(Benedicto XVI. Homilía en la fiesta de la Presentación del Señor, 2006)
 Es preciso ir con el Niño a Jerusalén para presentarle al Señor. Y esta vez serás tú, amigo mío, quien lleve la jaula de las tórtolas. ¿Te fijas? Ella —¡la Inmaculada!— se somete a la Ley como si estuviera inmunda. ¿Aprenderás con este ejemplo, a cumplir, a pesar de todos los sacrificios personales, la Santa Ley de Dios?
¡Purificarse! ¡Tú y yo sí que necesitamos purificación! Expiar, y, por encima de la expiación, el Amor. Un amor que sea cauterio, que abrase la roña de nuestra alma, y fuego, que encienda con llamas divinas la miseria de nuestro corazón.
(San Josemaría Escrivá)



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Publicado por: Acción Católica General de Madrid - lunes, mayo 13, 2019

6 de mayo de 2019

Rosario Meditado. Misterios Gozosos.Nacimiento de Jesús en Belén.



Misterios Gozosos
Nacimiento de Jesús en Belén
Y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo recostó en un pesebre, porque no había sitio para ellos en la posada (Lc 2, 7)

Reflexión 

María, Madre por excelencia, nos ayuda a comprender las palabras claves del misterio del nacimiento de su Hijo divino: humildad, silencio, estupor, alegría.
Nos exhorta ante todo a la humildad para que Dios pueda encontrar espacio en nuestro corazón. Éste no puede quedar obscurecido por el orgullo y la soberbia. Nos indica el valor del silencio, que sabe escuchar el canto de los Ángeles y el llanto del Niño, y que no los sofoca en el estruendo y en el caos. Junto a ella, contemplaremos el pesebre con íntimo estupor, disfrutando de la sencilla y pura alegría que ese Niño trae a la humanidad.
(Juan Pablo II, Angelus, 21 de diciembre de 2003)

El Niño que yace en el pesebre posee el verdadero secreto de la vida. Por eso pide que lo acojamos, que le demos espacio en nosotros, en nuestro corazón, en nuestras casas, en nuestras ciudades y en nuestras sociedades.
(Benedicto XVI, Audiencia general del miércoles 3 de enero de 2007)

Es preciso ir con el Niño a Jerusalén para presentarle al Señor. Y esta vez serás tú, amigo mío, quien lleve la jaula de las tórtolas. ¿Te fijas? Ella —¡la Inmaculada!— se somete a la Ley como si estuviera inmunda. ¿Aprenderás con este ejemplo, a cumplir, a pesar de todos los sacrificios personales, la Santa Ley de Dios?
¡Purificarse! ¡Tú y yo sí que necesitamos purificación! Expiar, y, por encima de la expiación, el Amor. Un amor que sea cauterio, que abrase la roña de nuestra alma, y fuego, que encienda con llamas divinas la miseria de nuestro corazón.
(San Josemaría Escrivá)



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Publicado por: Acción Católica General de Madrid - lunes, mayo 06, 2019

Rosario Meditado. Misterios Gloriosos. La venida del Espíritu Santo




Misterios Gloriosos
La venida del Espíritu Santo
Vieron aparecer unas lenguas, como llamaradas, que se dividian, posándose encima de cada uno de ellos (Hch 2, 3)

Reflexión

Y de repente sobrevino del cielo un ruido, como de viento que irrumpe impetuosamente, y llenó toda la casa en la que se hallaban. Entonces se les aparecieron unas lenguas como de fuego, que se dividían y se posaron sobre cada uno de ellos (Hch 2, 2-3)
Al infundir el Espíritu Santo en Pentecostés, dio a los discípulos la fuerza de amar y difundir la verdad, pidió comunión en la construcción de un mundo digno del hombre redimido y concedió capacidad de santificar todas las cosas con la obediencia a la voluntad del Padre celestial. De este modo encendió de nuevo el gozo de donar en el ánimo de quien da, y la certeza de ser amado en el corazón del desgraciado.
(Juan Pablo II, Angelus del 6 de noviembre de 1983).

El Espíritu pentecostal imprime un empuje vigoroso, para asumir el compromiso de la misión de testimoniar el Evangelio por los caminos del mundo. Es como decir que el Espíritu Santo, es decir, el Espíritu del Padre y del Hijo, se convierte como en el alma de nuestra alma, la parte más secreta de nuestro ser, de la que se eleva incesantemente hacia Dios un movimiento de oración, del que no podemos ni siquiera precisar los términos. El Espíritu, de hecho, siempre despierto en nosotros, suple nuestras carencias y ofrece al Padre nuestra adoración, junto con nuestras aspiraciones más profundas. Obviamente esto exige un nivel de gran comunión vital con el Espíritu. Es una invitación a ser cada vez más sensibles, más atentos a esta presencia del Espíritu en nosotros, a transformarla en oración, a experimentar esta presencia y a aprender de este modo a rezar, a hablar con el Padre como hijos en el Espíritu Santo.
(Benedicto XVI, Audiencia del miércoles, 15 de noviembre de 2006)

La tradición cristiana ha resumido la actitud que debemos adoptar ante el Espíritu Santo en un solo concepto: docilidad. Ser sensibles a lo que el Espíritu divino promueve a nuestro alrededor y en nosotros mismos: a los carismas que distribuye, a los movimientos e instituciones que suscita, a los afectos y decisiones que hace nacer en nuestro corazón. El Espíritu Santo realiza en el mundo las obras de Dios: es —como dice el himno litúrgico— dador de las gracias, luz de los corazones, huésped del alma, descanso en el trabajo, consuelo en el llanto. Sin su ayuda nada hay en el hombre que sea inocente y valioso, pues es El quien lava lo manchado, quien cura lo enfermo, quien enciende lo que está frío, quien endereza lo extraviado, quien conduce a los hombres hacia el puerto de la salvación y del gozo eterno.
(San Josemaría Escrivá)



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Publicado por: Acción Católica General de Madrid - lunes, mayo 06, 2019

Rosario Meditado. Misterios Dolorosos. La flagelación



Misterios Dolorosos
La flagelación
Entonces Pilato tomó a Jesús y lo mandó azotar (Jn 19, 1)

Reflexión

En los misterios dolorosos contemplamos en Cristo todos los dolores del hombre: en El, angustiado, traicionado, abandonado, capturado aprisionado; en El, injustamente procesado y sometido a la flagelación; en El, mal entendido y escarnecido en su misión; en El, condenado con complicidad del poder político; en El conducido públicamente al suplicio y expuesto a la muerte más infamante; en El, Varón de dolores profetizado por Isaías, queda resumido y santificado todo dolor humano.
(Juan Pablo II: Angelus del 30 de octubre, 1983).

Estas llagas que Cristo ha contraído por nuestro amor nos ayudan a entender quién es Dios y a repetir también: "Señor mío y Dios mío". Sólo un Dios que nos ama hasta cargar con nuestras heridas y nuestro dolor, sobre todo el dolor inocente, es digno de fe.
(Benedicto XVI, Mensaje de Pascua, 8 de abril de 2007)

Jesús se entregó a Sí mismo, hecho holocausto por amor. Y tú, discípulo de Cristo; tú, hijo predilecto de Dios; tú, que has sido comprado a precio de Cruz: tú también debes estar dispuesto a negarte a ti mismo. Por lo tanto, sean cuales fueren las circunstancias concretas por las que atravesemos, ni tú ni yo podemos llevar una conducta egoísta, aburguesada, cómoda, disipada..., y —perdóname mi sinceridad— ¡necia! Si ambicionas la estima de los hombres, y ansías ser considerado o apreciado, y no buscas más que una vida placentera, te has desviado del camino... En la ciudad de los santos, sólo se permite la entrada, y descansar, y reinar con el Rey por los siglos eternos, a los que pasan por la vía áspera, angosta y estrecha de las tribulaciones
(San Josemaría Escrivá)



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Publicado por: Acción Católica General de Madrid - lunes, mayo 06, 2019

Rosario Meditado. Misterios Gozosos. La visita de María Santísima a su prima santa Isabel



Misterios Gozosos
La visita de María Santísima a su prima santa Isabel
¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! (Lc 1, 42)

Reflexión

El regocijo se percibe en la escena del encuentro con Isabel, dónde la voz misma de María y la presencia de Cristo en su seno hacen saltar de alegría a Juan. Haciendo nuestras en el Avemaría las palabras del Ángel y de Santa Isabel, nos sentimos impulsados a buscar siempre de nuevo en María, entre sus brazos y en su corazón, el fruto bendito de su vientre.
(San Juan Pablo II, Rosarium Mariae Virginis, 20 y 24)

Bienaventurada eres porque has creído, dice Isabel a nuestra Madre. La unión con Dios, la vida sobrenatural, comporta siempre la práctica atractiva de las virtudes humanas: María lleva la alegría al hogar de su prima, porque "lleva" a Cristo.
Vuelve tus ojos a la Virgen y contempla cómo vive la virtud de la lealtad. Cuando la necesita Isabel, dice el Evangelio que acude con prisa alegre. ¡Aprende!
(San Josemaría Escrivá)

¿Qué impulsó a María, una muchacha joven, a afrontar aquel viaje? ¿Qué, sobre todo, le empujó a olvidarse de sí misma para pasar los primeros tres meses de su embarazo al servicio de su prima, necesitada de ayuda? La respuesta está escrita en un Salmo: «Corro por el camino de tus mandamientos, [Señor], pues tú, mi corazón dilatas» El Espíritu Santo, que hizo presente al Hijo de Dios en la carne de María, dilató su corazón a las dimensiones del de Dios y le impulsó por la vía de la caridad.
(Benedicto XVI, Celebración mariana de conclusión del mes de mayo, 2006)



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Publicado por: Acción Católica General de Madrid - lunes, mayo 06, 2019

5 de mayo de 2019

Rosario Meditado. Misterios Gloriosos. La ascensión de Jesús al cielo



Misterios Gloriosos
La ascensión de Jesús al cielo
Y mientras les bendecía, se separó de ellos, y fue llevado al cielo (Lc 24,51)

Reflexión

Al ascender Cristo al cielo, en El se exalta a la naturaleza humana que se sienta a la diestra de Dios, y se da a los discípulos la consigna de evangelizar al mundo; además, al subir Cristo al cielo, no se eclipsa de la tierra, sino que se oculta en el rostro de cada hombre, especialmente de los más desgraciados: los pobres, los enfermos, los marginados, los perseguidos.
(Juan Pablo II, Angelus del 6 de noviembre de 1983).

La Ascensión de Cristo no es un viaje en el espacio hacia los astros más remotos; porque, en el fondo, también los astros están hechos de elementos físicos como la tierra. La Ascensión de Cristo significa que él ya no pertenece al mundo de la corrupción y de la muerte, que condiciona nuestra vida. Significa que él pertenece completamente a Dios. Él, el Hijo eterno, ha conducido nuestro ser humano a la presencia de Dios, ha llevado consigo la carne y la sangre en una forma transfigurada.
(Benedicto XVI. Misa de toma de posesión de su cátedra, 7 de mayo de 2005)


La fiesta de la Ascensión del Señor nos sugiere también otra realidad; el Cristo que nos anima a esta tarea en el mundo, nos espera en el Cielo. En otras palabras: la vida en la tierra, que amamos, no es lo definitivo; pues no tenemos aquí ciudad permanente, sino que andamos en busca de la futura ciudad inmutable Sin embargo, en esta tierra, la contemplación de las realidades sobrenaturales, la acción de la gracia en nuestras almas, el amor al prójimo como fruto sabroso del amor a Dios, suponen ya un anticipo del Cielo. Cristo nos espera. Vivamos ya como ciudadanos del cielo siendo plenamente ciudadanos de la tierra, en medio de dificultades, de injusticias, de incomprensiones, pero también en medio de la alegría y de la serenidad que da el saberse hijo amado de Dios. Perseveremos en el servicio de nuestro Dios, y veremos cómo aumenta en número y en santidad este ejército cristiano de paz, este pueblo de corredención.
(San Josemaría Escrivá)



Reflexiones recogidas en la web: boletinrosario.blogspot.com

Publicado por: Acción Católica General de Madrid - domingo, mayo 05, 2019

4 de mayo de 2019

Rosario Meditado. Misterios Gozosos. La anunciación del Angel a María



Misterios Gozosos
La anunciación del Angel a María
El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer sea llamado Hijo de Dios (Lc 1, 33)

Reflexión

El primer ciclo, el de los «misterios gozosos», se caracteriza efectivamente por el gozo que produce el acontecimiento de la Encarnación. Esto es evidente desde la Anunciación, cuando el saludo de Gabriel a la Virgen de Nazaret, se une a la invitación a la alegría mesiánica: «Alégrate, María». A este anuncio apunta toda la historia de la salvación, es más, en cierto modo, la historia misma del mundo. En efecto, si el designio del Padre es de recapitular en Cristo todas las cosas, el don divino con el que el Padre se acerca a María para hacerla Madre de su Hijo alcanza a todo el universo. A su vez, toda la humanidad está como implicada en el fiat con el que Ella responde prontamente a la voluntad de Dios.
Juan Pablo II, Rosarium Mariae Virginis, 2)

"¿Cómo sucederá eso?", nos preguntamos también nosotros con las palabras que la Virgen dirigió al arcángel Gabriel. Precisamente ella, la Madre de Cristo y de la Iglesia, nos da la respuesta: con su ejemplo de total disponibilidad a la voluntad de Dios —"fiat mihi secundum verbum tuum" . Ella nos enseña a ser "epifanía" del Señor, con la apertura del corazón a la fuerza de la gracia y con la adhesión fiel a la palabra de su Hijo, luz del mundo y meta final de la historia.
(Benedicto XVI. Homilía de la Solemnidad de Epifanía, 6 de enero de 2006)

En María no hay nada de aquella actitud de las vírgenes necias, que obedecen, pero alocadamente. Nuestra Señora oye con atención lo que Dios quiere, pondera lo que no entiende, pregunta lo que no sabe. Luego, se entrega toda al cumplimiento de la voluntad divina: he aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra . ¿Veis la maravilla? Santa María, maestra de toda nuestra conducta, nos enseña ahora que la obediencia a Dios no es servilismo, no sojuzga la conciencia: nos mueve íntimamente a que descubramos la libertad de los hijos de Dios . Tratemos de aprender, siguiendo su ejemplo en la obediencia a Dios, esa delicada combinación de esclavitud y de señorío.
(San Josemaría Escrivá)



Reflexiones recogidas en la web: boletinrosario.blogspot.com

Publicado por: Acción Católica General de Madrid - sábado, mayo 04, 2019

3 de mayo de 2019

Rosario Meditado. Misterios Dolorosos. La oración en el Huerto de Getsemaní



Misterios Dolorosos
El Bautismo de Jesús en el río Jordán
"Padre mío, si es posible que pase de mí este caliz. Pero no se haga como yo quiero, sino como quieres tú"(Mt 26, 39)

Reflexión

El itinerario meditativo se abre con Getsemaní, donde Cristo vive un momento particularmente angustioso frente a la voluntad del Padre, contra la cual la debilidad de la carne se sentiría inclinada a rebelarse. Allí, Cristo se pone en lugar de todas las tentaciones de la humanidad y frente a todos los pecados de los hombres, para decirle al Padre: «no se haga mi voluntad, sino la tuya».Este «sí» suyo cambia el «no» de los progenitores en el Edén.
(San Juan Pablo II. Rosarium Virginis Mariæ, 22)

Jesús pidió a los suyos que velaran con él, permaneciendo en oración: «quedaos aquí y velad conmigo», pero los discípulos se durmieron. También hoy el Señor nos dice: «quedaos aquí y velad conmigo». Y vemos cómo también hoy, los discípulos de hoy nos quedamos con frecuencia dormidos.
(Benedicto XVI, Audiencia general del miércoles, 12 de abril de 2006)

Jesús ora en el huerto: "Abba, Pater!" Dios es mi Padre, aunque me envíe sufrimiento. Me ama con ternura, aun hiriéndome. Jesús sufre, por cumplir la Voluntad del Padre... Y yo, que quiero también cumplir la Santísima Voluntad de Dios, siguiendo los pasos del Maestro, ¿podré quejarme si encuentro por compañero de camino al sufrimiento?
Constituirá una señal cierta de mi filiación, porque me trata como a su Divino Hijo. Y, entonces, como El, podré gemir y llorar a solas en mi Getsemaní, pero, postrado en tierra, reconociendo mi nada, subirá hasta el Señor un grito salido de lo íntimo de mi alma: “Hágase tu voluntad”
(San Josmaría Escrivá)



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Publicado por: Acción Católica General de Madrid - viernes, mayo 03, 2019